viernes, 6 de febrero de 2015

La cueva de Tony: "La Niebla" (original vs remake)





Título original: The Fog
Director: John Carpenter
Intérpretes: Adrienne Barbeau, Tom Atkins, Jamie Lee Curtis, Janet Leigh, Charles Cyphers, John Houseman, Nancy Loomis, Darwin Joston, James Canning, Hal Holbrook, Ty Mitchell, Rob Bottin.
Guión: John Carpenter, Debra Hill
Música: John Carpenter
Género: Terror
Nacionalidad: Estados Unidos
Duración: 87 minutos
Año: 1980


Sinopsis:
Las historias de miedo siempre han sobrevolado el aparentemente tranquilo pueblo costero de Antonio Bay, nada que no ocurra en otras localidades pequeñas donde todos los vecinos se conocen. Sin embargo, es posible que esta vez los cuentos de fantasmas puedan hacerse realidad, porque mientras Antonio Bay lo prepara todo para la celebración de centenario de la ciudad, la tripulación de un barco aparece misteriosa asesinada. ¿Tendrá que ver el crimen con esa extraña niebla que se acerca al pueblo? ¿Y qué es lo que contiene la niebla en su interior? Una maldición mortal se aproxima a Antonio Bay, una que tiene que ver con el pasado de la localidad.





Título original: The Fog
Director: Rupert Wainwright
Intérpretes: Tom Welling, Maggie Grace, Selma Blair, DeRay Davis, Kenneth Welsh, Adrian Hough, Sara Botsford, Cole Heppell, Mary Black, Rade Serbedzija.
Guión: Cooper Layne
Música: Graeme Revell
Género: Terror
Nacionalidad: Estados Unidos
Duración: 100 minutos
Año: 2005



Sinopsis:
No hay nada de especial en el pueblo pesquero de San Antonio. Un faro desde el que se transmiten las últimas noticias, docenas de hombres y mujeres saliendo al mar en busca de una vida digna y vecinos que se conocen y ayudan entre sí. Pero la calma de la localidad está a punto de cambiar mientras se preparan las celebraciones del centenario del pueblo. Una extraña niebla comienza a acercarse desafiando todas las leyes de la naturaleza y, en su interior, se halla una fuerza vengativa, oscura y malvada que busca un pago justo por el daño sufrido en el pasado. Pero no es lo único que busca lo que se esconde en la niebla, porque es posible que una joven tenga todas las claves acerca del siniestro secreto que trae el mar.




 ORIGINAL VS REMAKE

Cuando se habla de John Carpenter (2013: Rescate en L. A., Fantasmas de Marte) hay una serie de películas que se nos vienen a todos a la cabeza aunque apenas conozcamos al director, y esas son no sólo las más conocidas de su filmografía, sino algunas de las mejores del director y, unas pocas de las mismas, leyendas vivas del cine de terror como "La Cosa", "Halloween", "En la boca del miedo", "1997: Rescate en Nueva York" y "Christine". Sin embargo, Carpenter tiene en su haber otras películas, a veces tan buenas como las mencionadas pero no tan famosas; algunas de ellas sólo conocidas para sus muy fans y otras más de culto, filmes fantásticos y de terror a reivindicar que son muy queridos por sus fans pero, quizá, no tan conocidos para el público en general.

De este modo, podríamos hablar de "Asalto a la comisaría del distrito 13", la cual no es ni siquiera de terror, "Están vivos", "Starman", "Vampiros", "El príncipe de las tinieblas" y, por supuesto, "La niebla", todas ellas películas puramente Carpenter en todos los aspectos (incluso en el reparto), pero que no son las primeras que nos vienen a la mente cuando pensamos en la filmografía de Carpenter. Tampoco es algo ilógico si tenemos en cuenta que la lista de obras de este señor es muy, muy larga y de un nivel excelente de media. Y, si también nos fijamos en que películas como "La Cosa" son obras maestras del cine de terror (al menos para quien esto escribe) es lógico pensar que las obras "menores" de Carpenter se queden un poco por detrás en cuanto a lo conocidas que son. "La niebla", la primera película que voy a tratar en esta sección que Víctor Cifu ha tenido la amabilidad de ofrecerme en su blog, es una de esas.

Pero hablemos antes de "La niebla" de John Carpenter (no confundir con la adaptación del relato largo-novela corta de Stephen King). Luego nos pondremos con su remake y, habiendo charlado un poco sobre ambas, pasaremos a enfrentarlas antes de examinar los puntos fuertes y débiles de cada una de ellas. Así es que como irá esta sección que se estrena hoy, una donde películas originales y sus correspondientes remakes se enfrentarán en una encarnizada lucha donde intentaré dar un punto de vista tanto subjetivo como objetivo. En el caso de hoy ha sido bastante fácil, ya os lo adelanto, pero la elegida ha sido "La niebla" precisamente para ir calentando motores hacia combates más complicados. Pasemos, pues, a hablar del filme de Carpenter.

"La niebla" es, ante todo, una película de terror. Sin más. Ni thriller, ni drama, ni comedia... No tiene mezcla alguna. Si ahondamos en su definición, bien podríamos estar hablando de una película de terror muy clásica, como si estuviéramos ante un cuento de terror de los de antes, de esos que se cuentan alrededor de una fogata en un campamento en un oscuro bosque. Precisamente, así comienza el filme, un inicio que resulta ser de lo mejor de la película, y eso que ésta tiene bastantes escenas para el recuerdo que nos proporciona una historia con piratas fantasmas, maldiciones de alta mar y, por supuesto, una aterradora niebla que se va aproximando al pueblo de los protagonistas.

La localidad se llama Antonio Bay, un tranquilo pueblo de Estados Unidos que se dispone a celebrar su centenario. Mientras eso se produce y conocemos a los personajes (puro Carpenter, es decir, nada de protagonistas tópicos, sino personas reales, normales y corrientes, con antihéroes incluidos como debe ser en un filme de este maestro), vamos viendo que una extraña niebla se acerca por el mar, una niebla que contiene a unos mortales espectros que matan a la tripulación de un sencillo barco que se encuentran en su camino. A partir de ahí, los ciudadanos de Antonio Bay van descubriendo los aterradores sucesos paranormales que preceden a la llegada de estos fantasmales seres que buscan venganza por un pago nunca dado. Las respuestas se encuentran en los fundadores del pueblo, y hasta aquí puedo leer para no destriparos nada, porque no quiero hacer spoilers aunque el filme tenga ya treinta y cinco años, que se dice pronto.

Nos encontramos ante un filme de terror ochentero que apenas ha perdido nada con el tiempo, o en pocas palabras, no ha envejecido mal. Es cierto que otras películas de Carpenter lo han hecho mucho mejor, pero estamos ante un filme muy disfrutable hoy día, uno de esos que dan ganas de recomendar a todo aquel que pida una película de terror puro y duro, ojo, sin escenas especialmente sangrientas, ni nada parecido. Carpenter se vale de  la ambientación a partir de la creación del pueblo, las sombras que se mueven en la noche, los sucesos paranormales inexplicables y, sobre todo, la presencia de la niebla, una protagonista más de la producción. Tenemos además un metraje muy medido (apenas dura hora y media), un desarrollo de la historia muy bien llevado y un ritmo tan bueno que, cuando nos demos cuenta, la película habrá terminado y estaremos pidiendo más. Si a eso le incluimos la genial banda sonora de Carpenter (aunque no sea de las más conocidas), unos personajes muy suyos interpretados por un elenco genial y unos efectos especiales deliciosos, es fácil dejarse llevar por la magia que contiene "La niebla".

Eso no evita ciertos aspectos negativos de la cinta que se han vuelto más grandes conforme pasa el tiempo. El tema de los piratas fantasma suena demasiado a Scooby-Doo, y más hoy que el público que consume cine de terror prácticamente lo ha visto todo. Los efectos especiales, aunque buenos y artesanales, capaces de darnos alguna que otra escena terrorífica (atentos al enfrentamiento contra el cura, cruz incluida), resultan algo inocentes hoy día. Y, bueno, los personajes poseen a veces actitudes un tanto extrañas, como la relación entre la Elizabeth de la siempre estupenda Jamie Lee Curtis (Halloween, Mentiras arriesgadas) y el Nick Castle del grandioso Tom Atkins (El terror llama a su puerta, Furia ciega), y cómo surge. Un poco de la nada y de una escena a otra, como si faltará alguna que otra explicación al respecto, lo que hace que dé la impresión de haber sido forzada para que haya alguna clase de relación romántica en la película, una que tampoco va demasiado lejos, ni es muy aprovechada.

Todo lo contrario ocurre en "Terror en la niebla", donde las relaciones románticas entre los tres personajes protagonistas son bastante importantes para la trama principal. Y esta es sólo una de las diferencias de este filme con respecto al original, pero no voy a hablar de ellas por ahora, simplemente me limitaré a contar un poco lo que me parece este remake que, para mí no hay ninguna duda de que es uno de los más flojos en cuanto al panorama de los remakes cinematográficas. Y que no se me acuse ahora de talibán anti-remakes, porque soy todo lo contrario. Me gusta mucho ver qué me puede ofrecer un remake, porque en cuanto a remakes hemos tenido mucha basura, pero también grandes joyitas. Yo veo el cine que me interesa, sin colocar etiquetas negativas, en absoluto. Y mucho menos considero que Hollywood no tenga ideas porque se hagan remakes. ¡Si hasta John Carpenter ha hecho remakes! ¿Os parece un tipo sin ideas?

Bueno, ya os hablaré del tema de los remakes otro día de forma más calmada, porque ahora toca darle caña a "Terror en la niebla" que, como os decía, no es de mis remakes favoritos y eso que suelo ser bastante amable. El filme nos cuenta casi la misma historia que el original, es decir, tenemos el pueblo de San Antonio (o Antonio Bay), tenemos la niebla acercándose, algunos asesinatos antes de que los fantasmas lleguen a la localidad costera, sucesos paranormales que van ocurriendo en el lugar mientras los vengativos piratas se aproximan, pero la trama se centra en otros puntos de vista, concretamente, en los tres jóvenes protagonistas, especialmente en la pareja formada por el joven Nick Castle interpretado por Tom Welling (Doce en casa, Smallville) y la Elizabeth interpretada por Maggie Grace (Venganza, Perdidos). Y es que, ésta última, parece conectada de alguna manera con los extraños acontecimientos que tienen lugar en el pueblo costero y, sobre todo, con la aterradora niebla que se acercando.

Siendo sinceros, el filme no estaría del todo mal si no viniera de donde viene. Pero al ser un remake y, además, de una de las películas más queridas para nosotros los fans de Carpenter, las comparaciones resultan inevitables y muy odiosas. "Terror en la niebla" parece más la versión para adolescentes que un remake que busca un nuevo camino, una especie de filme de terror adolescente que todo el mundo pueda ir a ver al cine con unas palomitas y un buen refresco. Esto, en principio, no es sólo malo, sino necesario para desconectar un poco de cuando en cuando, pero acaba siendo un lastre para la película hasta el punto de que, si no fuera por parte del reparto, parece que estemos ante un telefilme de esos que suelen echar las tardes de los fines de semana en alguna cadena de televisión.

Continuos altibajos en la historia, personajes a los que uno mismo mataría (atentos al típico negro gracioso que sobra totalmente en la película), un final bastante malo, efectos especiales que no sirven para crear la ambientación necesaria en la película, subtramas que no conducen a ninguna parte... Lo más grave tiene que ver con los fantasmas y los asesinatos que estos llevan a cabo, poco conseguidos en ambos casos a pesar de los adelantos en cuestiones de efectos especiales y digitales, lo cual tiene delito. ¿No se supone que con mejores efectos deberían dar más miedo los fantasmas? Pues nada, todo lo contrario. Y atentos a los minutos finales, porque parecen salidos de la serie de televisión "Pesadillas" y, bueno, para una serie, vale, pero para una película con un presupuesto muy superior, duele a los ojos. ¡Ah! ¿Os he dicho ya que John Carpenter está inmerso en la producción del filme? Eso creo que duele aún más.

"Terror en la niebla", pese a lo dicho hasta ahora, también tiene sus aciertos. El reparto es bastante interesante, o al menos a mí me lo parece, con un Tom Welling que siempre ha tenido bastante difícil lo de deshacerse del manto de Clark Kent, con la guapa Maggie Grace como la poseedora de ciertos secretos para desentrañar el misterio de los piratas y con la siempre estupenda Selma Blair (Crueles intenciones, Hellboy) como la nueva versión de Stevie Wayne, el mejor personaje de la película, y de lejos, personaje al que se le saca muy poco partido en esta versión. Además, si uno va con las expectativas muy bajas resulta una película agradable de ver para echar un rato y olvidar en cuanto acaba. Tiene un par de momentos bastante logrados y, uno de sus puntos más positivos, no es un remake fotocopia a pesar de que se parezca bastante a la original de Carpenter en muchas escenas.

Si comparamos en profundidad "La niebla" y "Terror en la niebla" (por cierto, su título en español, porque en inglés tiene el mismo que la original) a estas alturas seguro que sabéis ya cuál es la ganadora, a pesar de que "Terror en la niebla" cumple para ser un buen remake. Porque hay tres clases de remakes: los que fotocopian el original plano a plano, como le ocurre a "Retratos del más allá" si la comparamos con "Shutter"; los que cogen la idea original y, además de homenajearla y trasladar ciertas escenas, recorren un camino diferente, como le ocurre a la nueva "RoboCop"; y los que sólo cogen la idea principal y la usan para crear una película que no tiene nada que ver con la original, como pasa con "Reflejos" de Alexandre Aja (Alta tensión, Cuernos) a partir de "El otro lado del espejo". "Terror en la niebla" pertenece al segundo grupo, de donde suelen salir los mejores remakes, aunque es una lástima que los encargados de llevarla a cabo no lo sepan aprovechar.

Y es una lástima. "Terror en la niebla" fue la última película de Rupert Wainwright, quien desde entonces sólo ha participado en un episodio de la serie "Terror en estado puro" y no fue precisamente con uno de los mejores capítulos. Los resultados en taquilla fueron bastante pobres y la crítica la destrozó. Donde "La niebla" de John Carpenter es una película de culto, "Terror en la niebla" apenas llega a ser un flojo entretenimiento y, según el día, la suspendería o la aprobaría; en éste caso incluso sería por los pelos, debo admitirlo. Como curiosidad para ver los cambios que se producen en la historia (centrados sobre todo en el personaje de Maggie Grace y su conexión con los piratas y el triangulo amoroso con Selma Blair y Tom Welling), disfrutar de algunas escenas bastante correctas y tragarse un remake basado en un filme de John Carpenter (por puro completismo, señoras y señores), vale la pena echarle un vistazo, pero no esperéis mucho más, de verdad. "La niebla" le da una buena paliza a "Terror en la niebla", así que, si tenéis la oportunidad, echadle un nuevo vistazo a la primera y después, con las expectativas muy bajas, poneos la segunda... y luego otra vez la primera. Para quitaros el saborcillo amargo de la boca.


LA NIEBLA

A favor

-El reparto.
-La banda sonora.
-La ambientación.
-Un cuento de terror audiovisual.
-Su encanto ochentero.
-Tono John Carpenter de principio a fin.

En contra

-Efectos especiales algo inocentes para los espectadores actuales.
-La trama romántica.
-Muertes con poca mala baba.


TERROR EN LA NIEBLA

A favor

-La historia toma un rumbo diferente a la de la original.
-Algunas muertes.
-Terror adolescente para desconectar.
-Selma Blair.

En contra

-Continuos altibajos.
-Ritmo irregular.
-No aprovecha todas las buenas ideas que tiene.
-Pobres efectos especiales.
-Le falta personalidad.
-El final.
-El personaje de DeRay Davis.


GANADORA: LA NIEBLA

jueves, 5 de febrero de 2015

Opinión Literaria: "El Hombre Spam" de Talbot Torrance por Víctor Cifu



 


“El hombre Spam” nos muestra como una genial ambientación se convierte en un factor fundamental, incluso más que el propio argumento. Talbot Torrance ha conseguido que necesitemos mas historias en Nueva Ghana”

 
Jonás Tedheim malvive invadiendo la mente de los demás. Proyecta anuncios publicitarios directos al cerebro de todo aquel que no puede procurarse unas defensas psi. Es un hombre spam: un insecto más en las Torres de Nueva Ghana, la principal ciudad de un planeta colonial. Una ciudad adicta a héroes muertos, drogas nuevas, polución, obreros probeta y la esperanza de un futuro más allá de los eternos turnos de trabajo.
 
Jonás Tedheim no siempre fue así. Hubo un tiempo en que fue un Lobo, un miembro de la Brigada Logan. Fue el rey en un mundo de símbolos decadentes. Un tiempo brutal y glorioso enterrado entre recuerdos implantados. Pero alguien ha puesto precio a su recalentada cabeza. Alguien susurra su nombre en cada esquina de las Torres. El pasado siempre vuelve con la promesa de muerte, traición y violencia. Asesinos con máscaras kabuki han jurado vengarse.
 
Los hijos de Rohmer van a por él.
 
Como todos ya sabéis Talbot Torrance es un pseudónimo que ha utilizado Pablo Garcia Naranjo para presentar esta novela. Esto lo digo porque a medida que vaya escribiendo la reseña utilizaré tanto el pseudónimo como el verdadero nombre del autor para referirme a él.
 
La ambientación que ha conseguido el autor es sinónimo de calidad, de brillantez y sobretodo de originalidad. Con un ligero aroma a películas como Blade Runner o Dredd (película infravalorada que espero con ganas una secuela) "El Hombre Spam" nos situa en una ciudad repleta de drogas, prostitución con androides, publicidad agresiva, implantes biomecánicos y mucho más.
 
Pablo consigue una unión con el lector prácticamente perfecta ya que tanto su forma de narrar como las descripciones tan detalladas, consiguen que leamos sin parar y nos involucremos en la novela de principio a fin. Estoy seguro que visualmente "El Hombre Spam" podría convertirse en una gran película en la que todos los amantes de la ciencia ficción disfrutásemos en el cine con una buena ración de palomitas y un buen refresco.
 
Otro punto a favor para Pablo es el protagonista que ha creado, Jonás Tedheim. Un individuo que anteriormente había sido componente de la Brigada de Logan y que ahora necesita invadir la mente de los demás proyectando anuncios para poder ganar un miserable dinero que malgastará básicamente en drogas.
 
Si Talbot conseguía atraparnos con la ambientación de la novela, con su protagonista no iba a ser diferente. Gracias a las perfectas descripciones conoceremos todas sus virtudes y sus muchos defectos que en momentos consiguen que queramos y odiemos al pobre Jonás. Un tipo que estaba en la cumbre y que ahora se ve envuelto en una persecución de la que lógicamente no os voy hablar, si queréis saber más haceros un favor y comprar este libro.
Como podéis comprobar no hablo mucho del argumento ya que como he dicho antes, tanto el personaje como su ambientación son suficientes factores para disfrutar y leer esta novela de ciencia ficción algo dura, pero que gracias a la narrativa de Pablo se lee de una sentada y sin perderse en descripciones o momento innecesarios e irrelevantes para la historia.
 
Si he de confesar que quizás esperaba una final algo diferente, que no quedaran cabos sueltos, pero quiero imaginar que es para que en un futuro no muy lejano podamos tener más historias no de Jonás, sino de esa ciudad que tan buen sabor de boca nos ha dejado, que tanto nos ha encandilado, Nueva Ghana.
 
Como no podía ser de otra manera quiero recalcar la importancia de una buena portada, y esto es un gran ejemplo. Como podéis ver la portada es una verdadera maravilla. Una ilustración que no solo invita a leer la novela, sino que prácticamente te obliga a comprarla.
Mi más sincera enhorabuena a Roc Alemany
 
Señores Tyrannosauricos lo digo y lo repito. Por el momento no he leído una sola novela mala de todas las que tengo de su catálogo. No es simplemente eso, sino que a ninguna de las que he leído sería capaz de poner menos de un 7-7,5 si tuviera que puntuarlas como un examen y eso es algo de alabar.
 
Y por último enhorabuena a Pablo Torrance por esta gran obra. Ahora solo estoy deseando leer “Laguna Negra” para ver el cambio de registro de una novela a otra. Mis más sinceras felicitaciones.

miércoles, 4 de febrero de 2015

¿Como crear? por Francisco Miguel Espinosa




¿Cómo crear?

Francisco Miguel Espinosa



La pregunta qué más me han hecho en entrevistas es: ¿De dónde sacas la inspiración? Una vez, respondí que un pollo me decía lo que tenía que escribir. Esta broma dio pie al Gallo que corona Abismo, el escenario en que se desarrolla mi novela Cabeza de Ciervo. Y este es el mejor resumen que puedo hacer sobre la inspiración. Lo que podríamos llamar el primer paso hacia crear. Tener una idea.

Desde que tengo uso de razón, tengo ideas. Desde que tengo ideas, las escribo. Escribir es un impulso, y nada más. Hay quien siente el impulso de hacer música, de actuar en teatros o de resolver ecuaciones y hay quien no tiene impulsos de ninguna clase. Y el mundo es así. Ahora me piden que os cuente cómo crear. Supongo que, en todo caso, cómo hago yo para crear. Y esta cuestión me trae de cabeza desde que me lo pidieron porque tal vez no somos conscientes de lo que hacemos, por qué lo hacemos y cómo conectamos con los lectores (siempre que pasemos los filtros editoriales). Por suerte, escribo mucho y tengo algo de orden mental, un máster en Escritura Creativa y mucho tiempo libre. Así que os hablaré de dos caminos en mi etapa creativa: cómo escribo en solitario y cómo escribo acompañado.

Lo primero, es la idea. Suelo tener ideas a todas horas: desde escenas, a personajes, a frases y a historias que se abren y cierran en mi cabeza en cuestión de segundos. Suelo llenar cuadernos y cuadernos con estas ideas, apuntadas de forma apresurada y sencilla.

 
Estos cuadernos me sirven como recordatorio y no suelo ojearlos más que una vez al mes: las ideas poderosas se quedan en mi cabeza durante periodos absurdos de tiempo (sigo dando vueltas a ideas que tuve hace 5 años). Una vez que una idea se instala de forma poderosa en mi cabeza, comienzo a pensarla. Este proceso es mi escritura mental, sin la que no puedo trabajar. Paso semanas o meses escribiendo en mi cabeza: suelo salir de casa con los cascos puestos y pensar y repensar la idea, darle vueltas a los personajes, a las situaciones y a la trama. También cuando estoy de gira promocional me dedico a pensar y pensar, sin escribir una sola palabra (cosa que, cuando la gira dura seis meses como Tour de Ciervo 2014 me obliga a pasar demasiado tiempo sin trabajar en absoluto). Este proceso me transforma en una persona despistada y ausente, aunque mi novia y amigos ya están acostumbrados.

Lo curioso de esto es que no pienso en una novela: imagino las escenas como en una película y después las transcribo al lenguaje literario. Esto supone mi marca (para bien o para mal) y la marca del género que trato de introducir y dar forma, la novela Grindhouse.

Cuando ya he rodado escenas enteras en mi cabeza, empiezo a sumergirme en el escenario. Esto supone que si mi novela es de terror, me pongo a leer terror. Si es ciencia ficción, lo propio. También ataco al cine propio del género. No lo hago buscando voces ajenas, sino entrar en la sintonía del género. Es difícil de explicar pero me ayuda a canalizar mi ideas y contextualizarlas: ver cuáles son los cimientos del género en que me quiero mover y aprender a nadar en sus aguas.

Estos dos procesos me llevan meses. Trabajo siempre en mi cabeza con varias cosas a la vez, por lo que no es raro que me mueva entre dos o tres novelas simultáneas, lo que por suerte propicia que esto no sea una pérdida de tiempo suprema. Así es como mi cabeza acaba echa polvo a lo largo del día.

Toca sentarse a escribir.

Pasaré por alto el relato corto porque el proceso es exacto, salvo que no suelo tomar tantas notas sobre los relatos. Los trato como algo que empezar y acabar en seis horas máximo. Cuando abordo una novela, lo hago desde Scrivener. Ningún otro software para escritores profesionales (utilizado y alabado por autores como Michael Chabon) me permite organizar los capítulos, personajes y diferentes tramas de forma sencilla y eficaz. A todo el que quiera escribir le recomiendo hacerse con él sin demora. Aprovecho cualquier trozo de papel para apuntar cosas que se me ocurren, pero el principio y el final se quedan inamovibles. Pienso la primera frase de forma obsesiva y no comienzo a escribir hasta que está perfecta. Entonces, me pongo música a todo trapo (Hans Zimmer, Marilyn Manson, Die Antwoord...). Soy una persona con una concentración física limitada: lo que quiere decir que puedo estar pensando en la misma cosa durante horas y hora, pero no haciéndola. No suelo estar más de dos horas haciendo lo mismo (salvo excepciones para adultos). Durante estas dos horas aproximadamente, suelo escribir unas tres mil palabras.



No tengo problemas al eliminar capítulos enteros, reescribir la novela cuando casi estoy acabando o eliminarla por completo si veo que no avanza como en mi cabeza (tengo escritas 200 páginas de una novela de 300 que no termina de encajarme). No es lo común, pero a veces ocurre. Lo importante es seguir, no detenerse. Escribo hasta el final sin pararme a corregir, pues ahí está la trampa. Mucha gente no consigue terminar de escribir porque no es capaz de escribir con una venda en los ojos: releer se relee cuando has terminado. No antes. Si te paras a reescribir y corregir antes de haber puesto punto final a la historia, nunca llegarás al final. Como ya se ha dicho a menudo: una novela no se acaba nunca, se abandona.

Lo importante es no detenerse.

Tardo alrededor de tres meses en finalizar el primer manuscrito (dependiendo de la novela) y corregir suele llevarme el doble. XXI, mi segunda novela, tardé seis meses en escribirla y otros nueve en corregirla; Cabeza de Ciervo me llevó dos meses de escritura y otros seis de corrección. Un manuscrito se escribe una vez y se corrige cuarenta. Pero lo importante siempre, es terminar.


Otro aspecto importante para mí, son los huecos para el lector. Muchos autores se obsesionan en explicarle al lector, y varias veces, qué ocurre, cómo ocurre, cuándo ocurre y quién lo sufre. Y no dejan hueco. Un buen libro es el que deja que el lector entre: viva, imagine, conspire y se emocione con la historia que le contamos. Esto se consigue sabiendo trabajar la elipsis; dando los datos suficientes para que la imaginación del lector de lo demás. Esto a veces sale bien y a veces mal, como suele pasar. Pero no dejo de trabajar en ello cada día porque lo considero esencial para una buena novela.

Después de esto, ya deberíamos tener algo parecido a un manuscrito terminado. Lo que hago yo ahora, es guardarlo y dejar que repose unas semanas. Las próximas correcciones serán duras.

Ahora bien, los que me conocéis y seguís mi trabajo ya sabréis a estas alturas que mi próxima novela está co-escrita con otro maravilloso autor, Angel Luis Sucasas. Es la primera que publicamos juntos, pero no es ni mucho menos lo único que estamos trabajando juntos. Escribir con otro autor es un proceso diferente y difícil. Ya en 2012 firmé una novela que aún no se ha publicado junto a Ferran Pizarro, compañero de andanzas en Paraiso4.com. Aquel proceso fue más difícil porque el vive en Barcelona y yo en Madrid: en este caso, desarrollamos una biblia del proyecto, con esquemas de todos los capítulos y dividimos el trabajo. Cada semana, mandábamos el trabajo realizado al otro autor para su corrección y visto bueno.

En el caso de lo desarrollado con Sucasas el proceso es más sencillo porque vivimos en la misma ciudad. Normalmente, el proceso de pensar se sustituye por hablar: largas charlas en las que se trata de personajes, situaciones, tramas y giros. Tras esto, igual que si en solitario se tratase, comenzamos a hacer anotaciones, borradores, enviarnos emails y poner en común el desarrollo de la trama. A la hora de escribir: Scrivener y ordenador contra ordenador. Las correcciones es lo más difícil: todo debe corregirse por duplicado, varias veces.

También me han preguntado mucho si me “ayudo” para escribir. Hay mucha leyenda en cuanto al escritor drogata y pasado de rosca que escribe casi en estado de coma. No voy a negar que de vez en cuando he tomado drogas y alcohol, aunque no para escribir. Escribir ha terminado siendo una consecuencia de mis ganas de contar historias, que no se detienen ni de borrachera. Escribí uno de mis relatos más famosos, Malos y Cobardes (Premio Fungible 2012, próxima reedición este año) estando tan borracho y colocado que ni recordaba de qué iba cuando me puse a transcribirlo. No es el mejor escenario, ni la mejor manera ni nada. Pero no negaré que lo he hecho y a veces me ha salido bien. Claro que ahora debo haber madurado, pues soy incapaz de emborracharme y lo más fuerte que tomo es cerveza negra. Para más información, preguntad a Stephen King.


Para terminar, lo mío no es solamente la novela. Cuando escribo cómic, tengo que pensar en términos espaciales y distribución de viñetas y cartelas; cuando escribo videojuego tengo que pensar en diagrama de flujo...pero el primer paso siempre queda igual: la creación, para mí, se basa en pensar. Paso largas horas pensando, componiendo en mi cabeza películas que acaban convirtiéndose en novelas.

No sé si esto es lo que se me pedía, pero esto es lo que hay. Aconsejo a todo el que quiera escribir leer muchísimo: pero no leer lo que te gusta. Conozco muchos autores que solo leen a King o a sus contemporáneos y se jactan de leer más de cincuenta libros al año. Eso no es leer. Para escribir bien tienes que leer igual a King que a Ovidio; a Matheson y a Shakespeare; a Oscar Wilde y a Cervantes. Los que se limitan a leer lo que les gusta, se limitan a escribir imitando. Para saber construir personajes, necesitas los tochos de Martin o King y los suspiros de Steinbeck; para tratar el diálogo, necesitas el teatro de Pinter y Shakespeare; para ponerse lírico necesitas a Ovidio y Rushdie. Y sobretodo: escribir, escribir y escribir. Escribí dos novelas completas y cientos de relatos antes de mandar nada a una editorial. Así que otra herramienta que no puedes dejarte en casa es esta: AUTOCRÍTICA. Señores, no cagamos oro. Tenedlo en cuenta y practicad la humildad.

Y al que le guste leer y simplemente sienta curiosidad por lo que nos pasa por la cabeza a los escritores pues ya sabéis: un pollo (ahora un Gallo) nos dicta lo que tenemos que escribir.