miércoles, 16 de septiembre de 2015

Opinión literaria: Dioses y corderos, de Manuel Amaro Parrado por Francisco José Arcos Serrano


“Un complejo rompecabezas donde descubrir finalmente quién es quién puede ser el precio a pagar por la osadía a entrar en él”


Se dice que los antiguos egipcios inventaron el laberinto no para despistar a los ladrones de tumbas, sino a la propia Muerte. En sus últimas moradas no guardaban solo tesoros materiales, sino también su bien más preciado: el alma.

El nombre de Manuel Amaro debería de estar en boca de prácticamente toda aquella persona que le interese mínimamente el género fantástico. 
En ocasiones el mundo editorial es un limbo cerrado en el que sólo tienen acceso escritores con cierta reputación refutada previamente con títulos que en menor o mayor proporción les granjean cierta popularidad que animan para seguir publicando.
Para esta ocasión ha sido la editorial Saco de huesos la elegida para publicar la nueva novela de Manuel Amaro, hecho que particularmente aplaudo ya que las referencias que tengo de esta empresa son impecables, además de incluir el envío gratuito en todas sus referencias.
El caso particular de este escritor jienense es digno de resumen en cuanto a trayectoria y comprobar así que no se ha estado quieto durante los últimos años: ganador del el 1er Premio en el II Certamen de Arte Joven de Mérida (1995) por la novela corta El tercer ojo, del 1er Premio en el XIII Certamen Internacional de Relato Corto José Toral y Sagrista (2005) por La agenda y merecedor del 2º Premio en el I Certamen Internacional de Relato Abades de Córdoba (2011 ) por Una conversación trivial.
Aparte de estos galardones es autor de Fobos (publicada en edición ilustrada por Miguel Ángel Cáceres por Editorial Plaza Vieja en 2007 y por la Editorial Mandrágora en 2009), León González, santo (Editorial Plaza Vieja, 2010) y El latido de Olimpia (Ediciones Canallas, 2013).
Últimamente su figura ha dado un salto importante de popularidad al ser el creador del relato corto Sujeto Darwin, el cual más tarde fue ajustado al cómic por Miguel A. Cáceres (publicado en el imprescindible especial del ‘KillerToons-Exhumed movies’ en el año 2014) y adaptado a cortometraje por el Sur Producciones y protagonizado por Fernando Coronado, producción que ha sido seleccionada en el Festival Iberoamericano de Cortometrajes de ABC .   
Centrándonos en su nueva novela, ‘Dioses y corderos’, podríamos decir de ella que se trata de un puzle vertebrado en doce relatos sin (aparente) conexión entre ellos, y que en conjunto forman un universo propio plagado de característicos personajes que se mueven en diferentes escenarios, a cada cual más neblinoso y aterrador.
Una de las características que más me han gustado mientras leía la novela es la obsesión por parte del escritor para que todo encajara a la perfección. A colación de esto advertir que Manuel Amaro no nos deja todo “mascadito”, sino que es el propio lector el que tendrá que llenar algunos huecos durante la narración para así empezar a atar cabos al no existir un orden cronológico de los hechos. De esta forma nos adentraremos cada vez más en un universo donde cabe prácticamente de todo lo que podáis imaginar y con sorpresas finales a modo de “cliffhangers” brutales que dejarán a más de uno con la boca abierta. 
Otra de las particularidades de la narración estriba en el ritmo tan acertado que tiene, el cual se adapta a según el relato que toque para pasar al siguiente de la mejor manera posible; es como si el escritor obtuviera un placer enorme al acelerar o destensar la narración e imaginarse nuestras reacciones en el transcurso de nuestra lectura.
En definitiva: ‘Dioses y corderos’ es una novela indicada sobre todo para lectores valientes que quieran leer algo diferente y atrevido (donde no hay que olvidar esa atmósfera de corte onírica y surrealista que sobrevuela todo el libro), posicionando a Manuel Amaro como un escritor a seguir muy de cerca, el cual seguramente nos seguirá sorprendiendo con cada nueva historia de terror surgida del rincón más oscuro de su mente.

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